Los depósitos en dólares dejaron de ser una inversión atractiva para los ahorristas que buscaban obtener intereses conservadores, pues las tasas que ofrecían las entidades financieras han caído drásticamente en los últimos meses. Mientras antes se podía acceder a tasas nominales anuales (TNA) cercanas al 5% a través de algunas Fintech o al 2% en bancos tradicionales, hoy en día esas cifras bajaron hasta niveles de 0,5% anual.

Esta caída se explica por un desequilibrio en la oferta y demanda de dólares dentro del sistema financiero. Los bancos no tienen incentivos para captar más depósitos en esta divisa porque la oferta de dólares en el mercado es superior a la demanda. Además, la necesidad de otorgar créditos en moneda extranjera se ha estabilizado, por lo que las entidades no requieren captar fondos al mismo ritmo que antes. Un economista explicó que «los dólares no tienen utilidad en este momento para los bancos».

Asimismo, la baja generalizada de tasas en el mercado impacta a todos los instrumentos financieros en dólares, incluyendo los bonos soberanos, lo que limita aún más las opciones rentables para los inversores que prefieren conservar sus ahorros en esta moneda. Esta compresión de tasas responde a un contexto económico donde el Banco Central ha intervenido activamente comprando divisas para sostener las reservas internacionales y respaldar la estabilidad cambiaria.

El Banco Central también implementó medidas para estimular la demanda de créditos en dólares, otorgando facilidades a empresas proveedoras de exportadores para acceder a préstamos en moneda extranjera. Esta política busca incentivar la circulación de los dólares dentro del sistema y podría modificar el panorama de las tasas a futuro. Sin embargo, por ahora, la abundancia de dólares en el mercado provoca que los bancos mantengan los intereses en niveles bajos.

Este escenario está acompañado por un flujo constante de dólares provenientes tanto de exportaciones como de financiamientos internacionales, lo cual genera un exceso de liquidez en moneda extranjera. Mientras la demanda crediticia no se reactive, la rentabilidad por mantener depósitos en dólares seguirá siendo limitada para quienes buscan opciones seguras y de bajo riesgo.