Representantes de Brasil y Australia aprovecharon la exposición SIAL en Shanghai para mantener encuentros con funcionarios chinos con el objetivo de flexibilizar las cuotas establecidas para la importación de carne, que se están agotando con rapidez. Estas negociaciones surgen en un contexto de desaceleración del ritmo de compras chinas y un fuerte aumento en el precio medio de sus importaciones.

Estas gestiones, confirmadas por distintas fuentes a Reuters, confrontan la probable negativa del mayor importador del mundo. Brasil y Australia buscan, sobre todo, utilizar cuotas asignadas pero no aprovechadas por otros beneficiarios. En particular, Australia pretende excluir de su cuota la carne con hueso y la carne enfriada, lo que ampliaría significativamente su margen para exportar, algo que no beneficiaría a Brasil por la escasa producción de esos tipos de carne en su oferta exportable.

Analistas estiman que Brasil podría enfrentar una pérdida en sus ingresos cercana a los tres mil millones de dólares si no se logran cambios en la política de cuotas, aunque esta cifra es discutida y algunos consideran que se exagera el impacto económico. Por su parte, Australia podría compensar limitaciones en el mercado chino redirigiendo parte de su producción hacia Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, mercados donde tiene presencia consolidada.

Además, la reciente visita oficial del expresidente Donald Trump a Beijing facilitó la reapertura de cientos de plantas exportadoras de carne vacuna en Estados Unidos, lo que representa una presión adicional sobre China para mantener su actual postura en la regulación de cuotas. Expertos locales interpretan que este escenario fortalece la firmeza china en sus decisiones comerciales, limitando el espacio para concesiones en las negociaciones con Brasil y Australia.