Estados Unidos golpeó una base naval iraní en la costa sur del país utilizando, por primera vez en combate, drones marítimos no tripulados. La acción tuvo como blanco una instalación dedicada al mantenimiento de submarinos y embarcaciones militares, informó el Comando Central estadounidense (CENTCOM).

La operación contó con tres unidades del modelo Corsair, vehículos autónomos diseñados para realizar "impacto directo" y detonar cargas explosivas contra estructuras enemigas. Esta nueva táctica refleja la sofisticación creciente del conflicto en Medio Oriente y la intención de Washington de debilitar la capacidad operativa iraní para amenazar el transporte marítimo internacional que cruza el estrecho de Ormuz.

Esta zona es un corredor estratégico que conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y por donde transita buena parte del petróleo mundial. Cualquier interrupción aquí afecta el suministro energético global y tiene impacto directo en los precios internacionales del crudo. Estados Unidos justifica la ofensiva argumentando que Irán ha incrementado sus ataques a buques comerciales en esta ruta, poniendo en riesgo la estabilidad regional y el libre paso de mercancías.

El ataque ocurrió pocos días después de que fracasara un alto el fuego firmado en junio entre Washington y Teherán, debido a la persistencia de las acciones iraníes contra embarcaciones. Además, Irán ha extendido sus ataques a aliados de Estados Unidos en la región, como Kuwait, Baréin, Qatar, Jordania, Omán y Emiratos Árabes Unidos, donde se encuentran bases militares norteamericanas.

Washington aseguró que la ofensiva degradó la capacidad iraní para continuar sus ataques contra el comercio marítimo, y destacó que esta fue la primera vez que empleó drones marítimos de ataque en una operación de combate. La escalada se da en un contexto de creciente tensión geopolítica en torno a esta ruta estratégica.

En paralelo, el exmandatario Donald Trump anunció que Estados Unidos cobrará una tasa a los buques que soliciten protección para cruzar el estrecho de Ormuz, un paso que denomina bajo control estadounidense y por el que exige el pago por "custodia".