Estados Unidos decidió suspender por 60 días las sanciones económicas contra Irán tras las primeras reuniones en Suiza que buscan consolidar un acuerdo definitivo de paz en la región. Esta medida incluye una exención autorizada por el Tesoro estadounidense que permite a Teherán vender petróleo y recibir pagos, lo que marca un alivio económico temporal para el país persa.
Las negociaciones tuvieron lugar en la estación montañosa de Bürgenstock y generaron un compromiso para establecer una hoja de ruta hacia un acuerdo permanente en un plazo de dos meses. Los mediadores, Pakistán y Qatar, indicaron que ambas partes acordaron mecanismos para asegurar un alto el fuego y la continuidad del entendimiento suscrito la semana anterior.
En paralelo, la situación en Líbano mostró signos de calma gracias al acuerdo que facilitó una tregua entre Israel y Hezbolá, evitando un escalamiento en la violencia. Se abrió además un canal de comunicación para garantizar la seguridad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica internacional que Teherán había declarado clausurada días antes, generando tensiones.
El tráfico de petroleros se reactivó y provocó una baja inmediata en los precios internacionales del crudo. El vicepresidente estadounidense JD Vance calificó las conversaciones como una base sólida para un tratado final, asegurando que Irán accedió a permitir inspecciones nucleares y a implementar un control sobre sus activos congelados en el exterior.
Si bien Irán negó haber entablado discusiones formales sobre su programa nuclear, el diálogo marcó un cambio significativo tras semanas de amenazas y hostilidades que involucraron ataques militares estadounidenses e israelíes y que dejaron miles de muertos y desplazados en la zona, además de afectar los mercados globales.