Las tareas prioritarias en las zonas afectadas por el reciente doble terremoto en Venezuela se enfocan actualmente en la asistencia a los damnificados, alojados en campamentos de emergencia debido a daños severos en sus viviendas. Más de 10.700 personas permanecen en estos espacios provisionales distribuidos en diversas regiones del país.

El estado de La Guaira, el más perjudicado por los sismos, concentra la mayor cantidad de personas refugiadas. Allí están habilitados 20 campamentos que albergan aproximadamente 6.600 afectados, y se llevan adelante trabajos de ampliación en varios de estos espacios para atender la demanda creciente. En Caracas funcionan 37 campamentos con capacidad para más de 8.000 plazas, de las cuales menos de la mitad están ocupadas, mientras que Miranda mantiene abiertos 22 albergues con un total cercano a 1.800 plazas, donde alojan a más de 800 personas.

Según informó el ministro de Educación a través de su canal oficial, la capacidad instalada para alojamiento en infraestructura estatal alcanza casi 14.600 plazas, dejando un margen disponible para nuevas contingencias. La cooperación entre el Gobierno nacional, organismos internacionales, el sector privado y la comunidad ha sido clave en la habilitación y mejora de estos refugios, buscando garantizar condiciones dignas para las familias desplazadas.

En cuanto a las operaciones en campo, las autoridades concentran esfuerzos en la remoción de escombros, especialmente en La Guaira, donde los edificios colapsados dificultan la movilidad y aumentan los riesgos. La búsqueda y rescate de sobrevivientes ha disminuido considerablemente, dadas las condiciones y el tiempo transcurrido desde el desastre.

El último reporte oficial indica un saldo trágico de casi 3.000 personas fallecidas y más de 16.500 heridas en todo el territorio afectado. El conteo de desaparecidos permanece estable en 157 desde hace varios días, sin nuevas actualizaciones en los registros oficiales.