Pasar largos períodos sentado en el inodoro, sobre todo mientras se utiliza el celular, figura entre las principales causas que favorecen las hemorroides, según explicó un proctólogo en una entrevista. Esta conducta, cada vez más común, puede aumentar la presión sobre las venas del recto y el ano, generando inflamación y dolor.

El especialista advirtió que, pese a que muchas personas sufren molestias como dolor, sangrado o picazón durante meses o incluso años, muchas evitan consultar por vergüenza o miedo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las hemorroides se resuelven con medidas simples como reducir el tiempo en el inodoro, evitar esfuerzos, aumentar la ingesta de fibra y líquidos, y mantener una actividad física regular.

Cuando los síntomas persisten, existen procedimientos ambulatorios poco invasivos y con bajo nivel de dolor, como la ligadura con banda elástica o la escleroterapia. Además, el especialista destacó la importancia de generar confianza con el paciente para facilitar la consulta y aclarar falsos temores sobre el examen, que suele ser breve y apenas doloroso.

El médico explicó que las hemorroides forman parte del tejido normal que sella el ano y solo se vuelven problemáticas cuando se inflaman, agrandan o prolapsan. Muchas veces, los pacientes confunden este cuadro con otras afecciones anales dolorosas, como la trombosis anal, que es un coágulo sanguíneo y se manifiesta como un bulto azul o con fisuras anales, desgarros que tardan más en cicatrizar.

Debido al estigma social y al poco diálogo sobre estos problemas, el retraso en la búsqueda de atención médica es común, lo que puede empeorar la situación. Por eso, el especialista insiste en que la consulta precoz facilita el diagnóstico y evita complicaciones, recordando que la mayoría de los tratamientos son sencillos y efectivos.