Durante los primeros seis meses de 2026, una mujer fue asesinada en Argentina aproximadamente cada 42 horas, según el reporte parcial del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación. El informe contabilizó un total de 103 víctimas fatales, abarcando distintos tipos de violencia extrema vinculada al género, lo que evidencia la persistencia del problema a pesar de una tendencia a la baja desde 2017.
De las 103 víctimas, 82 corresponden a femicidios directos, mientras que los restantes casos incluyen femicidios vinculados, transfemicidios, crímenes relacionados con narcotráfico y suicidios feminicidas, generados por abusos sistemáticos. La inmensa mayoría de los ataques se perpetraron dentro del círculo íntimo de las víctimas, en especial parejas o exparejas, en domicilios compartidos o en la vivienda de las mujeres.
El informe detalla que el 86% de los femicidios ocurrió en el ámbito privado y que las modalidades predominantes combinaron el apuñalamiento y el uso de armas de fuego. Este patrón confirma que los espacios donde las mujeres deberían sentirse protegidas resultan ser los más inseguros.
Además, el estudio tomó especial atención en el impacto del femicidio en las infancias, ya que 79 niños y niñas quedaron sin madre durante este semestre. También se registraron dos casos en los que las víctimas estaban embarazadas. Desde la Defensoría del Pueblo se alertó sobre las fallas administrativas que dificultan el acceso a la reparación económica que establece la Ley Brisa, dejando a muchos menores en situación vulnerable.
En términos regionales, aunque la provincia de Buenos Aires lideró en números absolutos con 29 asesinatos —una disminución respecto al año anterior—, el análisis por tasa poblacional dio un panorama distinto. Santiago del Estero presentó el índice más alto de femicidios por población femenina, seguida por Entre Ríos y Santa Fe.
La investigación sobre los agresores muestra que la mayoría tenía entre 31 y 50 años. Entre ellos, se identificaron cinco agentes o exagentes de fuerzas de seguridad y tres sicarios. Asimismo, se observó un aumento en los casos en que los femicidas se suicidaron tras cometer el crimen, registrando una suba del 10%.