Bariloche fue sede de un foro nacional que reunió a expertos y funcionarios de distintas provincias para fortalecer el combate contra el narcotráfico, con un foco central en los precursores químicos. Estas sustancias, legales y usadas en varias industrias, son indispensables para la producción de drogas sintéticas y cocaína. El encuentro tuvo como objetivo intensificar los controles para evitar su desviación hacia circuitos ilegales sin perjudicar la actividad económica formal.

Se destacó que las organizaciones criminales han modificado sus métodos, incorporando nuevas sustancias y rutas de traslado para los precursores químicos. Por ello, el cuidado reside en detectar estos movimientos antes de que las drogas puedan ser producidas, anticipándose a los laboratorios clandestinos que proliferan en distintas regiones.

El Consejo Federal de Precursores Químicos, por primera vez fuera de Buenos Aires, eligió a Río Negro como sede, señalando un paso hacia la federalización de la política de seguridad. La Patagonia, donde se ubica Bariloche, fue resaltada como una zona estratégica para reforzar la coordinación entre fuerzas y anticipar nuevas modalidades de acción delictiva.

Durante las jornadas, se presentaron sistemas de detección rápida y herramientas tecnológicas aplicadas a controles en rutas, depósitos y empresas vinculadas a la manipulación de sustancias. Además, hubo capacitaciones en inteligencia criminal, actualizaciones normativas y nuevas formas de fiscalización.

También se promovió el intercambio de información entre provincias para identificar patrones comunes en el movimiento sospechoso de químicos y actividades ilegales, con el fin de optimizar la colaboración y la respuesta coordinada entre diferentes agencias.

El ministro de Seguridad de Río Negro destacó que estos encuentros permiten a las fuerzas provinciales y federales acceder a información actualizada y tecnología de punta, esenciales para enfrentar un fenómeno que evoluciona rápidamente. Subrayó la importancia de actualizar metodologías, teniendo en cuenta nuevas rutas como el tráfico a través de encomiendas y otras modalidades que las organizaciones criminales adoptan para evadir los controles.