Los titulares de créditos hipotecarios UVA en la Ciudad de Buenos Aires no pueden cambiar su deuda de un banco a otro para obtener mejores condiciones. El sistema financiero argentino no contempla la figura de «compra de cartera» o refinanciación externa, lo que impide cancelar una hipoteca vigente con fondos de otra entidad. Esta restricción afecta a miles de familias que buscan reducir sus cuotas mensuales en un contexto económico complicado.
El mercado inmobiliario porteño muestra un descenso significativo en el número de escrituras con hipotecas, con una caída anual que supera el 31%. A pesar de que las tasas de interés han disminuido respecto a comienzos de año, la dispersión entre bancos es notable. El Banco Ciudad ofrece una tasa subsidiada cercana al 7,5% más UVA para la clase media, mientras que el Banco Nación maneja tasas entre el 4,5% y 6% anual más UVA para cuentas sueldo. Por su parte, los bancos privados aplican intereses que varían del 8,5% al 12% anual más UVA en el mercado abierto.
Ante la imposibilidad de transferencia de créditos, los deudores pueden optar por alternativas legales que permitan ajustar el monto mensual y proteger su patrimonio:
- Precancelación parcial: usar ahorros en dólares para abonar parte del capital y reducir la base sobre la que se calculan los intereses indexados.
- Extensión del plazo: si la cuota supera en más del 10% al crecimiento del Coeficiente de Variación Salarial (CVS), es posible solicitar ampliar la duración del crédito hasta un 25%, diluyendo el pago mensual.
- Refinanciación interna: trasladar la cuenta sueldo al banco que otorgó el crédito para acceder a condiciones preferenciales y bajar las tasas de interés significativamente.
Estas opciones no solo aportan flexibilidad, sino que también buscan mitigar el impacto de la inflación y la variabilidad salarial sobre quienes mantienen créditos UVA vigentes en 2026. Aunque cambiar de banco no es una alternativa viable, optimizar el manejo del crédito dentro del mismo banco o adelantando pagos puede resultar en un alivio financiero importante para los hogares porteños.