El gobierno de Javier Milei registró un aumento en la confianza pública durante junio, según el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. El indicador subió un 3,9% respecto a mayo, alcanzando 2,07 puntos sobre una escala de cero a cinco, lo que representa el primer crecimiento anual luego de varios meses con retrocesos mensuales.
A pesar del repunte, el nivel de confianza actual se mantiene con una caída acumulada del 16,1% desde fines del año anterior y un descenso interanual del 11,4%. Esta fluctuación refleja un clima de escepticismo, con pérdidas previas en enero, febrero, marzo, abril y mayo, antes del reciente incremento en junio.
Este resultado posiciona a Milei ligeramente por encima del nivel de confianza que tuvo Mauricio Macri en el mismo período de su mandato, aunque todavía rezaga frente a Néstor Kirchner. En comparación, supera ampliamente a las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández, mostrando una diferencia significativa con ambos en el mes treinta de gobierno.
El análisis también revela que el promedio de confianza durante la administración de Milei cayó a 2,40 puntos, el más bajo registrado para este indicador, y por debajo del promedio de Macri, que fue de 2,52, aunque superior al de Alberto Fernández, que fue 1,93. La comparación entre los distintos gobiernos se ve influida por la volatilidad y las tendencias a largo plazo en la percepción ciudadana.
El repunte del índice en junio se explicó por mejoras en tres de las cinco dimensiones evaluadas. La eficiencia lideró el crecimiento con un incremento del 12,8%, llegando a 2,12 puntos. La capacidad de gestión también aumentó un 4,3%, alcanzando 2,46 puntos, al igual que la preocupación por el interés general, que subió un 3,8% y llegó a 1,63 puntos. Por otro lado, la percepción sobre la honestidad se mantuvo estable en 2,46, mientras que la evaluación general del gobierno sufrió una leve caída del 0,5%, ubicándose en 1,68 puntos.
Estos resultados expresan una mejora parcial en la percepción pública, vinculada principalmente a aspectos técnicos de gestión, aunque la evaluación global del gobierno continúa enfrentando incertidumbre y dudas entre la ciudadanía.