La renuncia de Manuel Adorni al cargo de jefe de Gabinete encontró apoyo explícito en Cristian Ritondo, quien consideró que fue una medida necesaria para destrabar una situación que paralizaba el trabajo del Congreso. Según Ritondo, la continuidad de Adorni generaba bloqueos en las discusiones parlamentarias, lo que afectaba la capacidad del Gobierno para avanzar en una agenda más productiva.

El diputado señaló que la figura de Adorni se había convertido en el principal foco de debate en el recinto, lo que distraía la atención de temas de relevancia para el país, como la reducción del riesgo país y otros indicadores económicos. En este contexto, Ritondo interpretó la salida como una forma de descomprimir tanto al Ejecutivo como al Legislativo, permitiendo que se prioricen asuntos estratégicos para Argentina.

Ritondo reconoció que la decisión presidencial, aunque tardía, fue acertada porque abre la posibilidad de retomar discusiones de fondo lejos de las controversias personales. Apuntó que, cuando un funcionario se convierte en un obstáculo para el funcionamiento del gobierno, debe dar un paso al costado, y consideró que esta situación ya la reflejaban incluso las encuestas públicas.

En relación con la sucesión de Adorni, el dirigente valoró positivamente la posible llegada de Diego Santilli al gabinete. Destacó que Santilli aporta experiencia legislativa, conocimiento del sistema político y buenas relaciones con gobernadores, factores que podrían fortalecer el equipo de trabajo del Ejecutivo y ofrecer una conducción más efectiva en el vínculo con el Parlamento.