La crisis política y social en Bolivia se profundiza con al menos siete personas muertas tras más de tres semanas de protestas y bloqueos en varias regiones del país. La violencia se intensificó recientemente en Santa Cruz de la Sierra, donde dos mujeres murieron atropelladas durante un operativo antidrogas, y un joven falleció luego de recibir un disparo en medio de los disturbios que siguieron al incidente.
Los bloqueos y cortes de rutas, promovidos por sectores afines al ex presidente Evo Morales, sindicatos campesinos y organizaciones sociales, afectan el suministro de alimentos, combustible y el acceso a servicios de salud, generando una grave situación humanitaria. El Ministerio de Salud confirmó que cuatro personas más, incluyendo a un niño de 12 años, perdieron la vida por no poder recibir atención médica urgente debido a los obstáculos en las vías.
Las protestas mantienen en alerta al Gobierno de Rodrigo Paz y se registran al menos cincuenta bloqueos activos en distintas zonas, concentrándose en las capitales regionales de Santa Cruz, Cochabamba, Trinidad, Oruro y Sucre. Estas acciones han provocado también la reacción de diversos sectores que organizan manifestaciones en defensa de la democracia y en rechazo a los cortes de ruta.
Desde el Ejecutivo boliviano atribuyen las muertes y el caos generado a las movilizaciones vinculadas al evismo, mientras que los sectores opositores critican las medidas económicas recientes, como la eliminación de subsidios a los combustibles que elevó los precios en más del 80%, acentuando la crisis social y económica.
El desgaste del presidente Rodrigo Paz es evidente, ya que su popularidad descendió significativamente desde que asumió el poder. El malestar ciudadano se refleja en un descenso considerable del apoyo político, según encuestas recientes. En este contexto, el Ministerio de Salud pidió a los manifestantes abrir corredores humanitarios para facilitar el paso de ambulancias y atender con urgencia a quienes lo necesiten.