Victoria Villarruel utilizó una misa en homenaje a su padre para lanzar un reclamo político que no pasó inadvertido: pidió la declaración jurada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Este requisito, que debe transparentar la situación patrimonial del funcionario, se ha convertido en un punto conflictivo dentro del escenario oficialista.

La vicepresidenta evitó profundizar sobre si Adorni debería renunciar, limitándose a señalar que son el presidente y otros involucrados quienes deben dar explicaciones sobre las disputas internas en La Libertad Avanza, el espacio político que ambos integran. Villarruel además negó cualquier participación directa en esos conflictos y aseguró que su foco está en dirigir el Senado y administrar con prudencia los recursos públicos.

Por su parte, Manuel Adorni afirmó días atrás en una entrevista que preferirá esperar a que la Justicia emita un fallo sobre las investigaciones en curso antes de hacer declaraciones públicas. El funcionario dejó en claro que no quiere interferir con el proceso judicial y reconoció que cualquier comentario previo podría interpretarse como obstrucción.

Sin embargo, Adorni advirtió que una vez resuelta la cuestión legal, hablará "más de lo que se imaginan", anticipando un posible impacto político y mediático. Esta declaración aumenta la expectativa sobre las consecuencias que puedan derivarse tanto para él como para el oficialismo, en un momento marcado por tensiones internas y cuestionamientos públicos.