Durante una visita a Rosario para participar de un homenaje religioso a su padre, Victoria Villarruel aprovechó para exigir que Manuel Adorni, jefe de Gabinete y exvocero presidencial, presente su declaración jurada. Esta demanda llegó en medio de un clima tenso dentro del oficialismo y rodeada de controversias que involucran a fuertes figuras del Gobierno nacional.

Villarruel se distanció claramente de las internas que atraviesan La Libertad Avanza, la coalición oficialista. Aseguró que no forma parte de «ninguna pelea» y que su labor se centra exclusivamente en su rol en el Senado de la Nación. Sobre las recientes acusaciones a dirigentes cercanos al presidente Javier Milei, mencionó que las explicaciones corresponden al propio presidente, su hermana o a quienes estén involucrados en los señalamientos.

En diálogo con la prensa, además de referirse a los conflictos políticos, Villarruel destacó los logros administrativos de su gestión en la Cámara alta, afirmando que consiguió un ahorro de 27 mil millones de pesos en el Senado. Reafirmó su estilo político, marcando distancia del tono confrontativo de Milei, y manifestó que siempre mantiene un trato respetuoso hacia la sociedad y todos los sectores políticos.

La visita a Rosario tuvo un fuerte contenido personal y religioso. La vicepresidenta recordó que asistió a la Catedral para conmemorar el quinto aniversario del fallecimiento de su padre, un exmiembro de las Fuerzas Armadas rosarino y devoto de la Virgen del Rosario, cuya muerte y memoria evocó en ese espacio emblemático para la ciudad.