Una manifestación frente a las oficinas de PAMI en Zárate reunió a médicos de cabecera, jubilados y representantes gremiales para denunciar la bajada unilateral de honorarios que impacta la atención a adultos mayores afiliados. Los profesionales reclaman por una reducción que alcanza el 50% y que pone en jaque la sustentabilidad de un trabajo que va más allá del consultorio.

Los médicos explicaron que el pago actual es insuficiente para cubrir la amplia gama de tareas que realizan, desde controles periódicos y seguimiento de enfermedades crónicas hasta la respuesta a urgencias fuera del horario de atención formal. Señalan que atender a pacientes de PAMI representa un compromiso que incluye consultas telefónicas, coordinación de estudios y gestión de recetas, actividades muchas veces invisibilizadas.

En la protesta, una de las médicas leyó un documento consensuado que expresaba que el reclamo no se limita a lo económico, sino que busca salvaguardar el derecho de los jubilados a recibir atención médica primaria de calidad. El texto advierte que los recortes podrían derivar en una interrupción de controles clave y el abandono de pacientes con necesidades complejas, poniendo en riesgo su salud.

La convocatoria reunió a un amplio espectro social: además de médicos, participaron pacientes, familiares y trabajadores afiliados a ATE, evidenciando una preocupación colectiva por el impacto que la medida tiene en el sistema público de salud para adultos mayores. Los profesionales remarcaron que el trabajo de atención primaria a jubilados es fundamental para prevenir complicaciones y mantener la calidad de vida, y que recortes de esta magnitud complican la profesionalidad y continuidad de ese cuidado.

La protesta reflejó el malestar creciente en el sector médico ante decisiones administrativas que consideran un «avasallamiento» de una tarea que se ejerce desde hace años con vocación, pero que hoy se encuentra en riesgo de no poder sostenerse por falta de recursos. También alertaron sobre la necesidad de valorar el trabajo no presencial, como la atención a distancia y la detección temprana de urgencias, que a menudo sale del radar tradicional pero es esencial para cuidar a los afiliados al PAMI.