La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública internacional tras el avance de un brote de Ébola en la provincia de Ituri, en República Democrática del Congo (RDC), y la detección de casos en Uganda. La alerta responde a más de 300 casos sospechosos y al menos 88 muertes registradas hasta mediados de mayo, además de la propagación transfronteriza confirmada.

Este brote está vinculado a la cepa Bundibugyo del virus Ébola, una variante poco frecuente y distinta de las que suelen causar epidemias masivas. A diferencia de la cepa Zaire, que ha sido responsable de brotes reiterados en la región, Bundibugyo carece de tratamientos aprobados y vacunas específicas, lo que complica la respuesta sanitaria.

Las autoridades confirmaron casos en la provincia de Ituri, situada al este de la RDC, y también en Uganda, donde se reportaron casos importados desde territorio congoleño, incluyendo fallecimientos. De forma preocupante, se detectó un caso confirmado en la capital congoleña, lo que indica que la extensión del virus podría ser mayor que la reportada oficialmente.

La región de Ituri enfrenta retos adicionales que favorecen la propagación del virus. La inseguridad provocada por conflictos armados persistentes dificulta el acceso de equipos sanitarios a zonas remotas y la aplicación de medidas de contención. Además, la intensa movilidad poblacional en esta zona fronteriza, especialmente por actividades mineras y el tránsito frecuente entre países vecinos como Uganda y Sudán del Sur, facilita la transmisión del virus.

Ante esta situación, la OMS recomendó activar mecanismos de emergencia sanitarios en ambos países, fortalecer la vigilancia epidemiológica y los protocolos de diagnóstico de laboratorio, así como garantizar la implementación rigurosa de controles para evitar infecciones en centros de salud. También pidió crear unidades especializadas para el aislamiento y tratamiento de pacientes con Ébola.

La declaración de emergencia global tiene como objetivo coordinar mejor la respuesta internacional y movilizar recursos con rapidez. Sin embargo, el organismo informó que no es necesario imponer cierres de fronteras ni restricciones comerciales, sino enfocarse en controles sanitarios específicos en puntos de ingreso, para evitar que el brote se propague más allá de la región afectada.