Durante el partido de cuartos de final entre Francia y Marruecos, uno de los momentos más llamativos fue la larga espera que sufrió Kylian Mbappé antes de ejecutar un penalti. El árbitro argentino Facundo Tello concedió la pena máxima de inmediato tras una falta sobre el delantero francés, pero la acción quedó en suspenso durante varios minutos por una revisión del VAR relacionada con una jugada previa entre dos jugadores del París Saint-Germain, Désiré Doué y Achraf Hakimi.
Este análisis demoró más de tres minutos la ejecución del penal, generando desconcierto y molestias entre los jugadores y el cuerpo técnico francés. Mbappé explicó que inicialmente el árbitro le aseguró que el penalti estaba confirmado tras la comprobación del VAR, pero luego volvió a desmentirlo, generando un gran lío antes de que finalmente se permitiera el disparo.
En las pantallas del Gillette Stadium se mostró durante ese lapso un mensaje que indicaba «VAR, Penalty Check», lo que aumentó la confusión entre los espectadores y los jugadores. La consulta tuvo que ver con una acción anterior que no involucraba el penalti en cuestión: una disputa por la posesión del balón entre dos compañeros, donde no se detectó falta alguna, pero cuya revisión se prolongó inexplicablemente.
El técnico Didier Deschamps cuestionó el manejo de la situación tras el partido y señaló la incertidumbre que generó la tardanza en la confirmación, resaltando que fue casi un parón de dos minutos que afectó incluso la concentración de Mbappé. Finalmente, el delantero disparó a la izquierda del portero marroquí Yassine Bounou, quien atajó el remate.
Este penalti fallado por Mbappé coincidió en contexto con el que erró Lionel Messi días antes en el mismo torneo, ambos con un disparo hacia la izquierda y ambos suman la misma cantidad de goles en el Mundial hasta ese momento. Mbappé reconoció que no ejecutó bien el penal y atribuyó la dificultad a la pausa y confusión previas.