El aeropuerto internacional de Bariloche enfrentará en julio uno de sus mayores desafíos operativos del año, con una programación que supera los 2.000 vuelos entre arribos y partidas. Para garantizar el correcto funcionamiento de la pista bajo condiciones adversas de nieve y hielo, se implementan tecnologías avanzadas como inteligencia artificial (IA) y drones, optimizando la gestión invernal.
Este operativo especial, conocido como Operativo Nieve y coordinado por Aeropuertos Argentina, comenzó a principios de mes al iniciar la temporada de invierno, durante la cual se espera una ocupación cercana al 80% de la capacidad hotelera de la ciudad. La conectividad aérea en Bariloche se consolida entre las más importantes del país, con entre 26 y 32 vuelos diarios en julio, mes que concentra un significativo aumento en la conexión internacional, principalmente desde Brasil y Chile.
Según datos de las compañías aéreas, se estiman unos 1.700 vuelos domésticos y aproximadamente 375 internacionales durante este mes, con un flujo proyectado de alrededor de 280.000 pasajeros, considerando una ocupación conservadora del 75% en las aeronaves. El origen y destino de los vuelos internacionales incluyen aeropuertos clave de Brasil —como Guarulhos, Campinas-Viacopos, Belo Horizonte y Porto Alegre—, además de Santiago de Chile.
Para afrontar las condiciones climáticas de invierno que afectan la operación en Bariloche y en otros aeropuertos del país con climas similares —como Comodoro Rivadavia, Esquel, Malargüe, Mendoza, Río Gallegos, Río Grande y San Rafael—, se utiliza la plataforma tecnológica S.N.O.W. (Smart Network for Operative Winter). Esta solución, reconocida internacionalmente, permite realizar análisis predictivos que anticipan incidencias en la pista y automatizan la gestión operativa de eventos relacionados con nieve y hielo.
La innovación de este año consiste en la incorporación de drones equipados con IA que monitorean en tiempo real la temperatura y el estado de la pista. Estos dispositivos detectan zonas específicas con acumulación de hielo y nieve, lo que facilita la aplicación precisa de productos anticongelantes, mejorando la eficiencia de las tareas y reduciendo costos. Así, la tecnología contribuye a mantener la seguridad y fluidez en el movimiento aéreo, esencial para sostener la conectividad durante la temporada alta de turismo invernal.