Las reservas internacionales del Banco Central alcanzaron un nuevo máximo desde 2019, impulsadas por compras constantes de divisas y un plan financiero presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo. Esta acumulación busca fortalecer la posición cambiaria y reducir la presión sobre los pagos de deuda externa a corto plazo.
En paralelo, el riesgo país, medido por el índice de JP Morgan, descendió considerablemente, reflejando una mejor percepción de los inversores respecto a la capacidad del gobierno para cubrir sus obligaciones financieras en moneda extranjera. Esta baja histórica se dio tras las medidas anunciadas para consolidar la deuda hasta 2027.
No obstante, el mercado accionario argentino mostró señales opuestas, con caídas en el índice S&P Merval y en empresas clave como Bioceres y Loma Negra, lo que revela una división entre la confianza en los bonos y la cautela frente al rendimiento económico real. El plan financiero incluye una cobertura anticipada de 2026 y un excedente previsto para afrontar compromisos futuros, apoyado por opciones financieras que contemplan emisiones locales, compras de divisas y préstamos multilaterales.