La operación de flotas arrastreras extranjeras cerca del borde exterior de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) ha crecido de manera significativa en los últimos años, representando un desafío para el control y la protección de los recursos marinos nacionales. Según un análisis realizado por Sergio Almada, especialista en control de espacios marítimos, la cantidad de estos buques en la denominada Milla 201 aumentó cerca de un 70% entre 2020 y 2026, un fenómeno que pasa en buena parte desapercibido frente a la tradicional atención que recibe la flota potera dedicada a la pesca de calamar.

A diferencia de la flota potera, que en los últimos años mantuvo una presencia relativamente estable y ha adoptado distancias mayores respecto al límite exterior de la ZEEA para evitar incidentes, las embarcaciones arrastreras extranjeras operan durante todo el año, explotando especies transzonales con valor comercial significativo para Argentina. Este tipo de pesca no regulada en alta mar se enfrenta a planes de manejo, seguimiento científico y recomendaciones técnicas que desarrolla el INIDEP en el interior de la ZEEA, pero fuera de esta área el control resulta más complejo.

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El informe destaca que esta expansión no solo implica un aumento en número de embarcaciones, sino también una mayor dificultad operacional debido a la capacidad de estos buques de capturar múltiples especies y mantener una presencia constante más allá de las campañas pesqueras tradicionales del calamar. Además, hay un marcado control empresarial: cerca de la mitad de la flota arrastrera está vinculada a compañías chinas, que utilizan diversas banderas como la de Vanuatu, Tanzania y Kenia, mientras que empresas españolas forman otro actor importante dentro del sector.

Este escenario plantea un desafío para las autoridades y organismos responsables de la vigilancia y control marítimo, entre ellos la Prefectura Naval Argentina, que cuenta con experiencia y equipos especializados para monitorear estos fenómenos. Sin embargo, la dinámica en el límite de la ZEEA exige nuevas estrategias y mayor cooperación internacional para frenar la pesca ilegal y proteger los recursos pesqueros que son parte importante de la economía nacional y la soberanía marítima.