Manuel Adorni, jefe de Gabinete, mantuvo tres comunicaciones con Matías Tabar, testigo en una causa penal que investiga presunto enriquecimiento ilícito, sin que ello genere consecuencias judiciales para el funcionario. Según fuentes del expediente, las conversaciones incluyeron dos intercambios de mensajes vía WhatsApp y una llamada telefónica corta. En ellas, Adorni intentó facilitar que Tabar preparara su declaración con la asistencia de un abogado.
El contratista Tabar, quien reveló que le facturó a Adorni una suma importante por la remodelación de su residencia en un barrio privado, presentó ante la Justicia las conversaciones que mantuvo con el jefe de Gabinete. Al momento de su testimonial, Tabar activó la función de mensajes temporales en la aplicación, que se eliminan automáticamente horas después, lo que motivó la entrega de su teléfono para análisis pericial en Comodoro Py.
El fiscal a cargo de la investigación desestimó las denuncias, entre ellas la de la diputada Marcela Pagano, que solicitaba la detención de Adorni por presunta interferencia, al considerar que los mensajes no entorpecieron el esclarecimiento del caso. Las fuentes judiciales explicaron que el testigo aportó toda la información que poseía, y que la campaña de asistencia de Adorni dentro de los límites legales no configuró obstrucción.
En los fragmentos de la conversación difundidos, Adorni ofrece apoyo y asegura que todo el caso tiene un trasfondo político. El contratista, tras recibir la propuesta del funcionario, decidió finalmente limitar la comunicación luego de recibir asesoramiento legal y aseguró que declararía con la verdad. El análisis tecnológico del teléfono busca recuperar mensajes eliminados para reforzar la investigación.
