El canciller cubano, Bruno Rodríguez, advirtió recientemente que una agresión militar por parte de Estados Unidos desencadenaría una «verdadera catástrofe humanitaria», con un elevado número de víctimas fatales entre ciudadanos cubanos y estadounidenses. Según sus declaraciones, la escalada bélica no tendría justificación legítima y solo sería impulsada por políticos que no estarían dispuestos a enviar a sus propios familiares a pelear.

Rodríguez afirmó que no existen razones que justifiquen una acción ofensiva contra Cuba, un país que no representa amenaza alguna. Subrayó que cualquier ataque solo buscaría la imposición por la fuerza de un cambio en el sistema político o en el gobierno del país caribeño.

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Esta declaración se produce en un contexto de tensión creciente luego de que el gobierno estadounidense declarara una «emergencia nacional» basada en una supuesta amenaza cubana a la seguridad de Estados Unidos y la región. La orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump acusó a Cuba de colaborar con países enemigos, tolerar grupos terroristas y permitir la presencia de instalaciones militares y de inteligencia rusas y chinas en su territorio.

Como parte de estas medidas, Washington anunció sanciones económicas contra países que suministren petróleo a Cuba y advirtió que tomará represalias contra quienes violen la orden. Estas acciones forman parte del endurecimiento del bloqueo económico y comercial que Estados Unidos mantiene desde hace más de seis décadas, y que ha generado profundas afectaciones en la economía cubana.

El gobierno cubano rechazó enérgicamente las acusaciones estadounidenses y subrayó su disposición a defender su soberanía e integridad territorial ante cualquier amenaza externa. El presidente de Cuba calificó las recientes medidas estadounidenses como propias de una “camarilla” con intereses particulares, calificándolas de criminales y genocidas.