El uso habitual de auriculares mientras se duerme representa un problema creciente para la salud física que incluye daños en el oído y la piel, según alertan especialistas. La presión constante contra el canal auditivo y la almohada altera el flujo sanguíneo y provoca lesiones en los tejidos sensibles, como pequeñas úlceras por presión que en algunos casos requieren intervención médica.
Además, la acumulación de humedad y cerumen dentro del oído genera un entorno ideal para la proliferación de bacterias y hongos, lo que puede desencadenar otitis externa de difícil tratamiento. Este daño se agrava por la falta de oxigenación del tejido debido a la obstrucción prolongada causada por los auriculares durante toda la noche.
El problema no solo es físico; la exposición sonora continua también afecta la audición. Aunque durante el sueño la percepción es distinta, el daño a las células ciliadas del oído interno continúa, pudiendo generar fatiga auditiva incluso con niveles de sonido moderados. Para la audióloga consultada, el umbral de seguridad no debe superar los 60 decibelios durante las horas de descanso.
Otro punto importante es el uso de auriculares con cancelación de ruido para eliminar ruidos externos y facilitar el sueño, lo cual elimina la reacción ante sonidos de emergencia como alarmas o llantos, generando un riesgo para la seguridad personal en el hogar. Esta total desconexión puede impedir actuar en situaciones críticas.
Finalmente, la higiene de los auriculares se señaló como fundamental. Muchas personas no limpian sus dispositivos antes de usarlos, lo que facilita la transferencia directa de bacterias desde la superficie de silicona al canal auditivo, aumentando la posibilidad de infecciones. Los especialistas recomiendan mantener una adecuada limpieza para evitar estas complicaciones.
